Don Fermín Rodríguez Campoamor

Corresponde el privilegio de este apartado en el cuarto año consecutivo de su celebración a Don Fermín Rodríguez Campoamor, nombrado en el pasado mes de abril, párroco de Andés, aunque desde 1980 venía desempeñando estas funciones en unión del párroco de Navia.
Resulta difícil hacer una breve semblanza de Don Fermín, ya que sus múltiples estudios y actividades, nos llevarían mucho espacio, pero vamos a intentar resumir su intensa actividad de un modo telegráfico, haciendo notar que muchas inquietudes nos quedarán en el tintero.
Naviego de nacimiento, cursa Bachillerato en el antiguo Liceo de Navia. Ingresa en el Noviciado de la C. de J. en Salamanca, dónde estudia posteriormente Humanidades y más tarde Filosofía en Comillas. Ocupa el cargo de profesor de Literatura en Vigo y termina sus estudios de Teología en Comillas, dónde se ordena sacerdote en 1964. A todo esto hay que añadir que en 1963 obtuvo en Barcelona el título de Licenciado en Filosofía y Letras, por esta Universidad.
Realiza un curso de especialización de Teología en Bruselas y tiene sus primeras responsabilidades parroquiales en un pueblo minero cerca de Charleroi (Bélgica), dónde atiende a emigrantes españoles, trabajadores en el difícil mundo de la mina. Luego es destinado a la Iglesia de Clerecía en Salamanca, dónde vive nueve difíciles años, de tensiones de estudiantes y agitados panoramas políticos.
Al mismo tiempo desempeña el cargo de profesor en la Escuela de Formación del Profesorado y colabora en diversas actividades culturales y religiosas, organizadas desde la Residencia, situada entre las dos Universidades salmantinas.
Colabora también activamente en estos años con la asociación Cáritas, dada su gran preocupación por la población marginal de Salamanca.
En 1977, por razones familiares, regresa a su Navia natal, dónde es coadjutor de esta parroquia y da clases de Filosofía en el Centro de Bachillerato, y asimismo desempeña las funciones de sacerdote en Andés. Realiza también por los veranos constantes viajes al extranjero (París, Puerto Rico, Nueva York, etc.) dónde trabaja en comunidades europeas y americanas.
A través de estas breves líneas deseamos a Don Fermín que todas sus inquietudes se vean cumplidas y que en su nueva singladura al frente de la parroquia de Andés se vea colmado en todos sus deseos.