NOTICIAS / 10/09/2024
Andés no falló a su cita con Oneta
A las 7 de la mañana, arrancó la peregrinación desde el campo San Pedro como viene siendo tradición
Noticia del 10/09/2024

Peregrinos de Andés en su visita a Oneta (9 de septiembre de 2024)
Un año más a las siete de la mañana partimos desde el Campo San Pedro camino de Oneta. Las previsiones meteorológicas no eran nada favorables. Al final tuvimos un buen día para caminar y disfrutar del paisaje y de la fiesta.
Pasamos por Cabanella y cruzamos Santa Lucía hasta llegar al alto de La Trapa. Desde aquí nos encaminamos hacia la Braña del Río, a donde llegamos sobre las ocho y media. Comenzamos la ascensión al alto de la Sierra de Panondres. En el lugar conocido como La Cueta, divisando el concejo de Navia y parte del de Villayón, hicimos una pequeña parada para descansar y reponer fuerzas con un buen bocadillo. Poco antes de las diez reemprendíamos la marcha siendo nuestro próximo objetivo el pueblo de Brañuas. Pasadas las once nos encontrábamos en la parte alta de Oneta, desde donde anunciamos nuestra llegada con varios toques de “corno”.
Descansamos un rato, compramos las avellanas para los familiares y amigos que no pudieron acompañarnos y visitamos la iglesia, donde nos presentamos ante Santa María de Oneta para recordarle que un año más estábamos allí los de Andés.
Más tarde visitamos las cascadas. La Firbia se encontraba majestuosa con un chorro imponente y una vegetación exuberante.
A la una de la tarde la iglesia estaba repleta de fieles para asistir a la misa solemne y a la procesión.
La orquesta Principal amenizó una concurrida sesión vermú donde había mucha gente de Andés que se desplazó en coche. Más tarde nos retiramos a un lugar tranquilo a la orilla del río para comer y prepararnos para el regreso. Pasadas las cuatro de la tarde iniciamos la marcha de vuelta. A las ocho de la tarde llegamos a casa, algo cansados, pero satisfechos por seguir manteniendo una tradición de nuestro pueblo que se remonta a más de doscientos años.
Los primeros datos que tenemos sobre la peregrinación a Oneta son del año 1760, cuando las autoridades eclesiásticas (cardenales y obispos) conceden cuatrocientos cuarenta días de indulgencia a todos los fieles que recen una Ave María o Salve delante de la imagen de nuestra Señora de Oneta, rogando por la exaltación de nuestra Santa Fe Católica.
Pocos años después empezaron los desplazamientos a Oneta desde Andés.
Pasamos por Cabanella y cruzamos Santa Lucía hasta llegar al alto de La Trapa. Desde aquí nos encaminamos hacia la Braña del Río, a donde llegamos sobre las ocho y media. Comenzamos la ascensión al alto de la Sierra de Panondres. En el lugar conocido como La Cueta, divisando el concejo de Navia y parte del de Villayón, hicimos una pequeña parada para descansar y reponer fuerzas con un buen bocadillo. Poco antes de las diez reemprendíamos la marcha siendo nuestro próximo objetivo el pueblo de Brañuas. Pasadas las once nos encontrábamos en la parte alta de Oneta, desde donde anunciamos nuestra llegada con varios toques de “corno”.
Descansamos un rato, compramos las avellanas para los familiares y amigos que no pudieron acompañarnos y visitamos la iglesia, donde nos presentamos ante Santa María de Oneta para recordarle que un año más estábamos allí los de Andés.
Más tarde visitamos las cascadas. La Firbia se encontraba majestuosa con un chorro imponente y una vegetación exuberante.
A la una de la tarde la iglesia estaba repleta de fieles para asistir a la misa solemne y a la procesión.
La orquesta Principal amenizó una concurrida sesión vermú donde había mucha gente de Andés que se desplazó en coche. Más tarde nos retiramos a un lugar tranquilo a la orilla del río para comer y prepararnos para el regreso. Pasadas las cuatro de la tarde iniciamos la marcha de vuelta. A las ocho de la tarde llegamos a casa, algo cansados, pero satisfechos por seguir manteniendo una tradición de nuestro pueblo que se remonta a más de doscientos años.
Los primeros datos que tenemos sobre la peregrinación a Oneta son del año 1760, cuando las autoridades eclesiásticas (cardenales y obispos) conceden cuatrocientos cuarenta días de indulgencia a todos los fieles que recen una Ave María o Salve delante de la imagen de nuestra Señora de Oneta, rogando por la exaltación de nuestra Santa Fe Católica.
Pocos años después empezaron los desplazamientos a Oneta desde Andés.