NOTICIAS / 22/05/2009
Bicentenario de la quema del Palacio
Noticia del 22/05/2009

El Palacio de Andés en la actualidad
Andés también vivió su episodio nacional durante la guerra de la Independencia
El Palacio de Andés fue quemado en 1809 por los franceses. Sólo se conservó el presbiterio de la iglesia, parte de la nave y algunas paredes de la casa actual. En 1809, el Palacio de Andés pertenecía a Doña María del Carmen Abello Fuertes de Castrillón. Esta señora estaba casada con don Francisco-José de Sierra y Llanes, natural del concejo de Cangas de Tineo. Don Francisco José era comandante militar de la alarma del partido. Para evitar que las tropas francesas mandadas por el Mariscal Ney cruzaran el Navia para dirigirse a Castropol y Ribadeo, don Francisco-José se hizo fuerte en El Espín. Quería desde allí, con algunas piezas de artillería, detener las fuerzas de Ney, al menos hasta que llegaran los refuerzos de la división del Eo, mandada por Woster. Como no llegaron y las tropas francesas vadearon el río a una legua de la desembocadura, y Sierra no tenía suficiente número de hombres, ni armas para hacerles frente, hubo de retirarse hacia Galicia, en buen orden. Para vengarse de Sierra, Ney dio orden de quemar el Palacio de Andés el 25 de Mayo de 1809.
En anotación de uno de los libros sacramentales de la Parroquia de San Pedro de Andés consta el siguiente asiento:” Cuando el Mariscal Ney pasó por este país para Galicia, le detuvo tanto la línea que estaba en la otra parte del río, que una partida de soldados fueron a quemar la casa de don Francisco de Sierra…”
Retirados los franceses, el palacio fue reedificado “en la mitad” del que había sido su antiguo solar. Para conmemorar el incendio y la reconstrucción, se mandó colocar una placa, de madera pintada, con la siguiente leyenda:
“Si el ardor de la Patria me ha abrasado
El amor de mi dueño me ha erigido
Y de edificio gótico cascado
En casa de placer me he convertido.
El intento de Ney quedó frustrado
Pues por mi lealtad he conseguido
De mis cenizas Fénix nacido
Burlar su rabia y despreciar su estruendo”
Desde diciembre de 2004, el Palacio forma parte del Patrimonio Cultural del Principado de Asturias, gracias al excelente trabajo de conservación y restauración llevado a cabo, en los últimos años, por don Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón, director de la Real Academia de la Historia.
El Palacio de Andés fue quemado en 1809 por los franceses. Sólo se conservó el presbiterio de la iglesia, parte de la nave y algunas paredes de la casa actual. En 1809, el Palacio de Andés pertenecía a Doña María del Carmen Abello Fuertes de Castrillón. Esta señora estaba casada con don Francisco-José de Sierra y Llanes, natural del concejo de Cangas de Tineo. Don Francisco José era comandante militar de la alarma del partido. Para evitar que las tropas francesas mandadas por el Mariscal Ney cruzaran el Navia para dirigirse a Castropol y Ribadeo, don Francisco-José se hizo fuerte en El Espín. Quería desde allí, con algunas piezas de artillería, detener las fuerzas de Ney, al menos hasta que llegaran los refuerzos de la división del Eo, mandada por Woster. Como no llegaron y las tropas francesas vadearon el río a una legua de la desembocadura, y Sierra no tenía suficiente número de hombres, ni armas para hacerles frente, hubo de retirarse hacia Galicia, en buen orden. Para vengarse de Sierra, Ney dio orden de quemar el Palacio de Andés el 25 de Mayo de 1809.
En anotación de uno de los libros sacramentales de la Parroquia de San Pedro de Andés consta el siguiente asiento:” Cuando el Mariscal Ney pasó por este país para Galicia, le detuvo tanto la línea que estaba en la otra parte del río, que una partida de soldados fueron a quemar la casa de don Francisco de Sierra…”
Retirados los franceses, el palacio fue reedificado “en la mitad” del que había sido su antiguo solar. Para conmemorar el incendio y la reconstrucción, se mandó colocar una placa, de madera pintada, con la siguiente leyenda:
“Si el ardor de la Patria me ha abrasado
El amor de mi dueño me ha erigido
Y de edificio gótico cascado
En casa de placer me he convertido.
El intento de Ney quedó frustrado
Pues por mi lealtad he conseguido
De mis cenizas Fénix nacido
Burlar su rabia y despreciar su estruendo”
Desde diciembre de 2004, el Palacio forma parte del Patrimonio Cultural del Principado de Asturias, gracias al excelente trabajo de conservación y restauración llevado a cabo, en los últimos años, por don Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón, director de la Real Academia de la Historia.